viernes, 16 de marzo de 2018

Qué es lo que no puedes hacer con un iPad.

¿Puede un iPad reemplazar a un ordenador?
Si introducís en Google el título de esta entrada veréis que la mayoría de resultados comentan todo lo que si se puede hacer con un iPad, pero es más difícil encontrar entradas que nos expliquen qué es lo que no se puede. Es un tema que me vuelvo a plantear cada vez que Apple lanza una nueva versión de iOS acompañada de nuevas prestaciones. Y si yo me hago la pregunta es porque en mi caso aún no lo tengo del todo claro, pero esto no quiere decir que para otros usuarios sea así. Veamos.

¿Puede usarse un iPad como único dispositivo?
Hay muchos usuarios para lo cuales un smartphone es ya el único dispositivo utilizado para todo. Tanto niños como adolescentes y adultos han convertido sus iPhone o Android en el centro de su vida digital: navegar la web, acceder a redes sociales, comunicarse, consumir multimedia (música, videos, películas) y compartir y guardar sus datos “en la nube”. El ya clásico PC conectado a una impresora, habitual en la habitación de muchos adolescentes, se usa cada vez menos, y ya casi solo se aferran a el los más gamers o jugones.

Los nacidos en el siglo XX aún recuerdan que el típico escritorio para estudiante disponía del hueco lateral para alojar “la torre” del PC. Este ya no es la única opción para buscar información en internet y hacer los deberes, y es ahora “la tablet de Apple” la que empieza a ser habitual en muchos centros educativos en competencia con los Chromebook de Google. Es sorprendente ver cómo muchas personas mayores se defienden perfectamente con su iPad sin haber llegado a utilizar antes un ordenador y cuando creían que ya habían perdido el tren de las nuevas tecnologías.

¿En qué casos un iPad no puede reemplazar a un ordenador?
Trabajar durante horas con documentos de texto u hojas de cálculo, utilizar aplicaciones de diseño gráfico (maquetación, artes finales…), modelado 3D, arquitectura, creación de páginas web, crear código o programar y compilar, o incluso disfrutar de ciertos juegos… todo ello se hace de forma más productiva sentados frente a un PC con un monitor (o más) de al menos 17-20 pulgadas. Y no digamos poder acceder a servicios de unas administraciónes públicas que no sólo no están en la era post-PC sino que viven todavía en la pre-smartphone del siglo pasado. Sin embargo, hay muchos usuarios que no necesitan hacer nada de esto, pero hay algo que sí parece vital para algunos y que parece imposible en un iPad: instalar un cliente torrent. Hay que conformarse con esos servicios online de dudosa utilidad.

A veces, el problema es el software.
Aquí el asunto ya no es iPad frente a ordenador, sino “Windows versus el resto del mundo”. Si, hay cientos de miles de apps para iOS, pero hay aplicaciones que sólo están disponibles para ordenadores de sobremesa, y en especial para Windows, que sigue siendo la plataforma “standard”. Y no se trata de un Microsoft Access que usa relativamente poca gente. A veces se llega al absurdo de que para acceder a servicios de la administración como Hacienda o el incalificable Lexnet se le pide al usuario que utilice versiones obsoletas de Firefox con versiones no actualizadas de Java y en la plataforma de Microsoft. Si, en muchos casos puede usarse un Mac aunque sea necesario "abrir el capó y desmontar parte del motor", pero esto sería el tema de otra entrada de este blog.

Cuando al usuario se le exige el uso de Windows pero sólo dispone de un un Mac, puede sortear el problema virtualizando ese Windows con Parallels, VMware Fusion o VirtualBox. En este blog ya hemos hablado de este sistema para hacer funcionar Windows en un Mac. Sin embargo, no podemos virtualizar con un iPad.

Tampoco en un iPad se puede descargar software que no esté disponible en la App Store, y aunque se puede desarrollar y utilizar software a medida, y muchas empresas lo hacen, esto está al alcance de pocos por razones obvias. Por descontado, no encontraremos versiones de software open-source tipo LibreOffice o esos gestores torrent que algunos usan.

Cuando las limitaciones son del propio iOS y el hardware del iPad.
Los más entusiastas e incondicionales nos recordarán que no son limitaciones, sino características de una forma diferente de trabajar, pero por ejemplo, no podemos configurar diferentes sesiones de usuario, algo importante en muchos entornos laborales, y recordemos que tampoco se pueden conectar la mayoría de periféricos, así que no es posible:

- Conectar un pendrive para consultar documentos.
No, el adaptador Lightning-USB de Apple no permite conectar cualquier pendrive al iPad y copiar datos. Su función es conectar tu cámara de fotos o un lector de tarjetas SD e importar las fotos y videos al iPad, pero no a la inversa, y no sirve para leer o copiar documentos. Sin embargo, han ido apareciendo diferentes soluciones específicas de terceros, como las de PhotofastLeef o SanDisk para usar una memoria externa -gestionada por el software correspondiente- que permiten superar esta limitación. Hasta cierto punto.

i-FlashDrive de Photofast y Leef iBridge, dos de las diferentes soluciones de almacenamiento similares a un pendrive USB, pero compatibles con iPad y iPhone.

- Utilizar discos externos de gran capacidad.
No es posible conectar directamente o con adaptadores un disco externo para gestionar nuestros archivos de fotos, música y video. El iPad está concebido para acceder a nuestros datos a través de servicios “en la nube” o para reproducir multimedia en streaming.


Pero sí hay apps que nos permiten acceder y abrir archivos desde el iPad cuando son compartidos vía WIFI por cualquier ordenador (PC, Mac o Linux) o un NAS. Para esto yo utilizo la app File Browser Computers+Cloud, con la que puedes moverte entre la estructura de carpetas de un ordenador que esté en tu misma red, y previsualizar documentos y fotos (viendo primero sus miniaturas) o copiarlos al iPad arrastrando entre carpetas. Si has pagado una licencia de Office 360 puedes incluso abrir, editar y guardar documentos de Word, Excel o Powerpoint sin tener que copiarlos primero al iPad.

- Utilizar más de un monitor.
Incluso la pantalla de un iPad de 12 pulgadas puede ser insuficiente para su uso como único dispositivo, como también lo sería la de un ordenador portátil. Pero a un portátil si se le puede conectar un segundo monitor y trabajar en “modo extendido” con dos pantallas independientes a la vez y con diferentes resoluciones, mientras que un iPad, con el correspondiente adaptador HDMI, DVI ó VGA sólo duplica su pantalla.

- Conectar una impresora por USB.
Afortunadamente, cada vez más impresoras son compatibles con AirPrint y nos permiten imprimir via WIFI desde el iPad o iPhone, pero no podemos conectar cualquier impresora de la oficina o de casa por USB.

- Conectar un scanner por USB y escanear fotos e imágenes.
Vale, el iPad dispone de cámara, pero hacer una foto, incluso con apps “que escanean” no es lo mismo que utilizar el escáner de una impresora multifunción o de los que permiten dipitalizar transparencias y negativos. Si sólo dispones de un iPad, puedes guardar tu viejo escáner en un cajón.

- Utilizar un lector óptico (CD ó DVD)
Cierto, ya estamos en el siglo XXI, y puede que ya no grabemos nada en CD ó DVD, pero muchos aún tenemos mucho material de trabajo y recuerdos familiares en estos formatos. Con un iPad no podemos grabar o reproducir discos ópticos.

- Usar un lector de tarjetas digitales.
Tampoco es posible conectar un lector de tarjetas digitales para el DNI electrónico o la tarjeta ACA que necesitan, por ejemplo, abogados y procuradores. Para utilizar los servicios que requieren la autenticación con éstas necesitaremos un ordenador, ya sea Mac ó PC.

- Conectar un ratón.
La interfaz de usuario táctil del iPad hace innecesario el uso de ratón, aunque comprendo que algunos usuarios que trabajan con hojas de cálculo, diseñadores gráficos que trabajan con imágenes vectoriales, etc… echen de menos este periférico. En algunos casos, el “pencil” de Apple podría suplirlo, aunque su función sea otra, como bien saben los ilustradores y los que han descubierto sus bondades para tomar notas y subrayar y corregir documentos.

Un iPad puede reemplazar a ese portátil que complementa a un ordenador.
A pesar de todo, la ligereza, poco espacio que ocupa, autonomía y comodidad de uso en cualquier circunstancia (¡incluso de pie!) hacen que el iPad si pueda ser el sustituto perfecto de ese portátil que usas o pensabas comprar por movilidad pero siempre como complemento del ordenador “fijo” que ya tienes. Es decir, en este caso el ordenador sigue siendo la herramienta principal y el iPad, el perfecto complemento. Por cierto, sería en el ordenador donde el iPad podría hacer las copias de seguridad.

O al contrario, es el ordenador el que se convierte en el complemento del iPad.
De hecho, en cada vez más casos empieza a ocurrir lo contrario: el ordenador “que se queda en casa” es ese dispositivo complementario al iPad, y que se utiliza para almacenar archivos y fotos, y que sólo se enciende para correr esas aplicaciones que se necesitan en casos aislados, o para usar esos periféricos que no se pueden conectar directamente el iPad.

A conclusiones parecidas llegan en Enjoy Technology en Can iPad replace my laptop?, donde proponen como solución económica ideal la combinación iPad + Mac Mini, dadas las posibilidades que ofrece el pequeño de Apple. Sin embargo, conozco muchos usuarios para los que la combinación más acertada sería iPad + portátil con Windows económico y por dos razones: portátil, no porque necesitemos desplazarnos con el, sino porque su uso va a ser muy ocasional y no procede que le reservemos un espacio permanente de la casa, y económico para rentabilizar el poco tiempo que se le va a dedicar.

Ojo, el iOS de un iPad no es lo mismo que el macOS de un Mac.
Si nos planteamos prescindir completamente de un Mac al que estamos habituados hemos de recordar las carencias -a menos por el momento- de las correspondientes versiones de apps en el iPad.
La nueva y durante tanto tiempo esperada app Archivos (Files) de iOS 11 no tiene la potencia del Finder de macOS, ni permite trabajar con múltiples ventanas de carpetas. Si necesitamos organizar y gestionar carpetas, subcarpetas y archivos de todo tipo, listarlos, previsualizarlos, obtener información, etc. macOS es muchísimo más productivo.

La app Fotos del Mac no tiene todas las funciones del Fotos de macOS:
No muestra los datos EXIF de las fotos, no permite añadir títulos o metadatos, las funciones de retoque son mucho más limitadas y por supuesto, tampoco permite trabajar con varias fototecas.

La versión de Keynote en iOS no tiene todas las opciones de la versión para Mac. Personalmente, echo de menos la opción de exportar las presentaciones como video.

iMovie para iOS también tiene limitaciones y no permite por ejemplo, utilizar Chroma-Key.

Resumiendo: como todo, depende de las necesidades reales del usuario.
Para muchos usuarios, la combinación iPad + servicios en la nube (iCloud, OneDrive, GoogleDrive, Dropbox…) es simplemente perfecta. En el otro extremo, hay usuarios para los que el iPad sólo sirve para consumir contenidos en el sofá o en la cama.
Otro asunto es el hábito: yo estoy ahora mismo creando esta entrada en un Macbook Air cuando podría hacerlo perfectamente en el iPad. ¿Prefiero una pantalla de peor calidad pero de 13 pulgadas? ¿Es por el teclado físico? Puede que sea sólo por costumbre…

Enlaces interesantes sobre el tema:
Can iPad replace my laptop?
Things Your PC Can Do That Your iPad Can't - Lifewire
Can the New iPad Pro Replace My Laptop? Not Quite

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