lunes, 31 de mayo de 2010

Exportar un Windows Server desde la partición de un RAID a VMware Fusion.


Una de la opciones interesantes de soluciones de virtualización como Parallels o VMware es exportar máquinas Windows "reales" corriendo hasta ese momento en PCs con hardware "de verdad" y hacerlas funcionar en otro PC o en un Mac como máquinas virtuales.

Si bien en la mayoría de los casos es conveniente partir de cero, es decir instalar VMware (por ejemplo), crear la máquina y discos virtuales y sobre éstos instalar Windows, en otros casos puede ser muy interesante convertir la máquina entera "tal cual" en una máquina virtual.

En el caso que describo a continuación, suponía un importante ahorro de tiempo y de dificultades, ya que se trataba de un viejo y achacoso servidor Compaq formato RACK con un RAID-5 de 5 discos y Windows 2000 Server sobre el que se habían instalado SQL Server, ISS y diferentes "aplicaciones a medida" que hubiese sido necesario volver a instalar y configurar. Otra de las aplicaciones era un software de control de acceso y presencia que se resistía a funcionar en un nuevo servidor con Windows Server 2003, por cuya migración quería cobrar el desarrollador una cantidad indecente, ya que la cosa "tenía truco".

Hasta ese momento no había tenido dificultades insalvables convirtiendo PCs en máquinas virtuales, pero en todos los casos el sistema operativo estaba en un único disco o partición, o se trataba de un RAID-0 o "en espejo".

Sin embargo, con el servidor Compaq la cosa no era tan sencilla, porque no sólo se trataba de un RAID de 5 discos, sino que éste a su vez constaba de tres particiones, una de las cuales correspondía al "C" con Windows 2000 Server.

Esto era el motivo de que debido a mi ignorancia, todos los intentos fueran fallidos, obteniendo siempre mensajes de error indeterminados en algunos casos, o confirmando la imposibilidad de tal y cual utilidad para trabajar con RAIDS.

Tras mucho "googlear" y descubrir docenas de utilidades con nombre de fantasma o espectro, descubrí que la sencilla utilidad "Casper" (49$) sí podía hacer perfectamente lo que quería: clonar la partición "C" del RAID en un disco ATA montado en una caja externa USB. Para ello había simplemente que iniciar antes la máquina "en modo a prueba de fallos". A continuación utilicé el gratuito XXclone para hacer "booteable" el disco; es decir, que fuera posible arrancar o iniciar desde él.

Finalmente monté el disco en un viejo clónico, arranqué desde él, e instale la utilidad "VMware cCenter Converter" que es la que convierte el disco y el sistema operativo en una máquina virtual que puede correr en VMware.

Resulta realmente práctico que esta máquina virtual creada en un PC pueda ser copiada a un Mac y hacerla funcionar con VMware Fusion. Lo único necesario es actualizar posteriormente las "tools" o drivers para ese nuevo PC.

Resumiendo, en unos pocos pasos tenía el viejo Windows 2000 Server con todos los servicios, aplicaciones, utilidades y licencias corriendo sin problemas dentro de un iMac.

Y ya puesto a a "rizar el rizo", en ese mismo Mac corren simultáneamente otros dos servidores Windows. En cuanto surge el más mínimo problema, sustituyo la "máquina virtual" por la correspondiente copia o backup y todo vuelve a funcionar en pocos minutos. Evidentemente he comprobado ya que las tres máquinas virtuales corren también en las instalaciones VMware de otros Mac así como en VMware Player y WMware Workstation en ordenadores Windows.

lunes, 10 de mayo de 2010

Cómo controlar otro ordenador de forma remota ...fácilmente.


¿Estás fuera de casa o de la oficina, y quieres consultar un documento que tienes allí en el ordenador?
¿Tu suegra necesita ayuda para utilizar su ordenador, pero tu no puedes desplazarte hasta su casa?
¿Necesitas controlar remotamente tu ordenador para enviar un email o un FAX, grabar algo de la TDT, etc…?

Para ello necesitas "algo" que te permita ver lo que ocurre en la pantalla de un ordenador ubicado en otro domicilio (incluso en otra ciudad o país) y utilizar su ratón y teclado con algún tipo de "control remoto". Algo así como lo que utiliza el hábil hacker de las películas o el asesino en la sombra que escribe en la pantalla de la protagonista: "te estoy observando…"

Existen diferentes soluciones gratuitas y muy sencillas de utilizar para hacer esto (me refiero a lo de ayudar tu suegra, no a lo de acosar a la chica), y no hace falta ser un profesional ni tener conocimientos informáticos, y para lo cual existen otro tipo de soluciones.
Desde mi punto de vista, es interesante centrarse en aquellas que funcionan con diferentes sistemas operativos. Es decir, que dará igual si los ordenadores controlados y controladores son un PC con Windows, un Mac, o incluso un PC con Linux, ya que "nunca se sabe".


Ojo, no nos estamos refiriendo a acceder a las carpetas de otro ordenador y copiar documentos. Para ello deberemos utilizar las versiones "de pago" de estas utilidades o recurrir a otras soluciones, como DropBox o similares. Hago mención de ello en un post anterior.

Sin entrar en explicaciones técnicas, si queremos conectar entre sí dos ordenadores en ubicaciones diferentes deberíamos salvar obstáculos como averiguar la IP pública (dirección de internet) del ordenador a controlar, y saber manipular los routers, firewalls y demás cacharrería que conecta el ordenador a internet para poder acceder a el; dándose la circunstancia de que éstos vienen configurados por defecto precisamente para evitar que alguien haga algo así. Por motivos de seguridad y para evitar que el asesino moleste a la chica, se permite la conexión del ordenador "hacia afuera", hacia internet, pero no en sentido inverso.

Pero con la ayuda de un "servicio" que ofrecen diferentes empresas desde sus webs podemos evitar este problema sin necesidad de toquetear nada (y posiblemente, acabar haciendo un estropicio). Para usar tal servicio, deberemos instalar en los ordenadores un software o programita que se conecta a la web correspondiente, de tal modo que ésta haga de intermediaria. Es decir, es el propio ordenador observado -la suegra- el que abre las puertas (y los puertos) "hacia afuera" y envía los datos necesarios para la conexión al servidor intermediario, el cual, a su vez, se los facilita al ordenador que hace de controlador -o sea, tu-. ¿Y qué pasa con la seguridad? ¿No estamos permitiendo que cualquiera se cuele en nuestro ordenador? En realidad, el sistema es bastante seguro, ya que las conexiones entre ordenador "A" al servidor, y de éste al ordenador "B" son encriptadas, y además es necesaria una clave o contraseña para poder utilizarlas que se supone que solo tu conoces.

¿Y tratándose de "un servicio", cuánto cuesta?
Nada, es gratis, al menos para el uso que le vamos a dar normalmente. De forma gratuita sólo se nos va a permitir controlar un ordenador remoto, o unos cuantos. Pero si queremos transferir archivos entre ellos, hacer videoconferencias, gestionar conexiones con varios ordenadores o servidores de forma centralizada, etc… es decir, para un uso profesional, deberemos pasar por caja.

¿Y cómo funciona todo esto?
Básicamente hay dos formas. NTR Connect y Log Me In (por ejemplo) requieren que te des de alta -gratuitamente- en su servicio, con un nombre de usuario y una contraseña, y nos facilitarán un enlace para descargar el software que debemos instalar en el ordenador a ser controlado. Hecho esto, desde otro ordenador accederemos a la página web correspondiente con un navegador (Explorer, Safari, Firefox…), nos registraremos con el nombre de usuario y la contraseña, y veremos una especie de "panel de control" que nos mostrará si el ordenador (u ordenadores) que queremos controlar está "en línea".
Si es así, haremos clic donde corresponda y se instalará un software, complemento o plug-in que permitirá ver la pantalla del ordenador remoto en una ventana de nuestro ordenador.
Teamviewer o Crossloop no requieren de un registro previo. Sólo será necesario descargar e instalar las aplicaciones (programas) correspondientes en ambos ordenadores. Al abrirse el programa mostrará una clave o numeración que deberemos facilitar por teléfono al usuario del otro ordenador. Este sólo necesitará introducir esa misma clave en su aplicación para poder ver nuestra pantalla.

Las funciones que se nos permiten gratuitamente desde estas aplicaciones son limitadas. Existen otras soluciones más potentes, lo que también las hace más complejas, y muchas sólo funcionan bajo Windows.

En un post anterior explicaba más ampliamente como usar concretamente NTR Connect.

miércoles, 7 de abril de 2010

¿Y que pasa si no quiero utilizar Powerpoint?

Powerpoint es conocido por todos, incluso "demasiado conocido", ya que podemos ser bombardeados por docenas de presentaciones supuestamente interesantes o ingeniosas. Sin embargo. la mayoría de ellas son documentos pesados en todos los sentidos y creados por aficionados que añaden todos los efectos y tipos de transiciones posibles, compitiendo por el título del documento más cursi y hortera de la web. El 90% de las presentaciones en circulación, en formato .pps (sólo visualizable) o .ppt (editable) son de este jaez, y el 90% de éstas podrían haberse exportado como un práctico PDF.

Sin embargo, el Powerpoint incluido en Microsoft Office es el "standard" en el sector de las presentaciones, en parte por méritos propios y porque inexplicablemente no tiene casi competencia. De hecho, muchas utilidades para mostrar fotografías podrían, con algunas modificaciones, convertirse en programas para la presentación de diapositivas.

Si trabajamos con texto, fotos y gráficos, un documento "en formato Powerpoint" es fácilmente "compartible" con usuarios de otros programas, como OpenOffice o Keynote, aunque también podemos tener el detalle de exportar la presentación como PDF. Pero si "insertamos" contenidos multimedia como audio y video, Powerpoint tiene el problema de que recurre para ello a tecnologías exclusivas de Windows como OLE, de tal modo que sea imposible ver correctamente una determinada presentación en el OpenOffice de Linux, NeoOffice  en Mac o en "esa cosa que Microsoft llama Powerpoint para Mac".

Pruebas realizadas con las versiones 2.x de OpenOffice y NeoOffice. Ahora es aún peor...

OpenOffice es una buena alternativa a Powerpoint …a menos que -también- queramos insertar audio y video en las diapositivas.
Aunque siempre habrá entusiastas que nos juren que "todo les funciona como la seda", OpenOffice Impress no es en estos casos, y como vamos a ver, nada cómodo, fácil o intuitivo para el "usuario de a pié". Además a imitado la terrible interfaz de usuario de Powerpoint.

Conseguir que OpenOffice permita insertar un video puede poner a prueba la paciencia de cualquiera. Bueno, si, uno puede aprender a instalar el "java media framework", pero ¿qué ocurre si envío mi presentación a un usuario que no lo haya instalado? ¿Y si el usuario utiliza Powerpoint o Keynote? Aunque claro que, si la versión de OpenOffice es la que viene con Ubuntu, puede ser suficiente instalar los plug-in de gstreamer vía administrador de paquetes...

Veremos, que si por un lado, OpenOffice 3.0 o anteriores si que reconocen algunos AVI y MPEG2, en OpenOffice 3.1 esto puede ser imposible, pero permite sin embargo insertar vídeos en FLV. Curiosamente, el más moderno OpenOffice 3.2 se puede negar a reconocer incluso este formato. Por ello muchos usuarios deben recurrir a crear un vínculo al archivo ("Interacción"), para que este se "visualice" en el reproductor correspondiente.

En cuanto a las transiciones entre diapositivas utilizando "ogltrans" o similares, también encontraremos problemas, dependiendo del "número de versión" y de si se trata de la versión de Ubuntu, de Novell, de Fedora, etc…

Keynote, la alternativa de Apple, es tremendamente fácil de usar. Los llamativos efectos en transiciones de diapositivas y la enorme facilidad para insertar audio y video lo hacen tremendamente atractivo e incluso divertido. De hecho, se pueden crear auténticas "presentaciones multimedia" con "arrastrar y soltar" y unos pocos clics. Además es la aplicación que mejor abre los documentos creados con sus competidoras.

Paradójicamente, muchas presentaciones realizadas en el Powerpoint de Windows se ven mejor en Keynote que en "en eso que llaman Powerpoint para Mac". Sin embargo y por el contrario, los documentos creados en Keynote no siempre se ven en Powerpoint aunque se exporten en ese formato. Y si hemos añadido audio y video, es precisamente la tecnología que hace a Keynote tan espectacular (Quicktime) la que crea graves incompatibilidades.

Quicktime es mucho más que un reproductor y editor de video. Es toda una "capa" o parte de Mac OS X, y lo que está detrás de todos esos efectos y suaves transiciones . En Windows hay que instalarlo ex-profeso, a menos que ya lo haya hecho la instalación de iTunes. Desgraciadamente no existe un "Keynote para Windows", ni siquiera un "Keynote Player" o algo similar que permita reproducir las presentaciones creadas en un Mac en un ordenador con Windows.

Tal vez no sea por falta de interés de Apple, sino el peaje a pagar por disponer de una versión de Microsoft Office para Mac OS X. A lo máximo que podemos aspirar es a exportar la presentación de Keynote como un enorme archivo MOV de Quicktime, y confiar en que éste esté instalado en el PC de destino. En teoría, se puede ejercer cierto control sobre un pase de diapositivas exportado en este formato, pero esto no siempre funciona como debiera. Es más, muchas veces conseguimos mejor resultado reproduciendo el archivo con VLC Player.

En resumen, tenemos OLE/ActiveX ("solo Windows") más Windows Media Player como reproductor por defecto en un lado, y por otro lado a Quicktime y Quicktime Player como reproductor por defecto. Me cuesta creer que a Microsoft, que dispone de un departamento de desarrollo específico par Mac OS X le resulte imposible desarrollar versiones de Powerpoint para Windows para Mac que sean compatibles entre sí. Evidentemente, en un principio piensan exclusivamente en Windows y a continuación encargan al departamento para Mac OS X que hagan lo que buenamente puedan. Sin embargo, estoy convencido (y no soy el único) de que hay ciertas incompatibilidades intencionadas.

¿O acaso no es mejor vender a los usuarios de Mac una licencia de Windows para virtualizarlo o instalarlo mediante Bootcamp, además del correspondiente paquete de Office versión Windows? Esta es de hecho la solución adoptada por muchos usuarios: utilizar un Windows con pocos requisitos (XP Home, Windows 7 Home Basic…) como mera "capa de compatibilidad" que permite ejecutar aplicaciones que solo existen en esa plataforma o que sencillamente funcionan mejor en ese sistema operativo.

Los virtualizadores como VMware, Parallels o VirtualBox permiten ocultar el entorno Windows y mostrar sólo las ventanas de aplicaciones y carpetas abiertas. Podemos copiar y pegar entre los dos sistemas operativos, por ejemplo buscar, recortar y editar imágenes en Mac OS X y utilizarlas en el Powerpoint "versión Windows". Existe una opción en los virtualizadores que permite, muy rápidamente, "guardar el estado" de un sistema operativo iniciado y de sus aplicaciones abiertas, de forma que queda como "congelado" en un momento dado. "Restaurar" el PC virtual es cuestión de segundos, y resulta sangrante ver cómo puede resultar más rápido "restaurar" un PC con el Powerpoint ya abierto, que abrir simplemente la correspondiente versión para Mac.

Hace ya tiempo, hice una "tabla de compatibilidad" de documentos de presentaciones con video incorporado, creados con Powerpoint para Windows, Powerpoint para Mac, NeoOffice, OpenOffice para Windows, OpenOffice para Mac, y Keynote, con el fin de ver lo que ocurría si se abrían en los demás programas (si esto era posible).

El resultado era bastante desalentador, y las pruebas las hice con las versiones de OpenOffice 2.x y NeoOffice 2.x, pero con las versiones 3.x la cosa aún parece peor. Vemos que el más incompatible importando y exportando documentos para las otras aplicaciones es Powerpoint para Windows, y que Keynote es el que abre con mayor facilidad los documentos de otros, pero es compatible sólo consigo mismo. Insisto una vez más en que se trata de "pases de diapositivas" con vídeos incrustados. En la mayoría de los casos, los documentos guardados como .ppt se pueden abrir sin problemas en todas las aplicaciones, pero los vídeos (o sonido) no se reproducen o ni siquiera se ven.

Aunque me decanto claramente por Keynote, si la presentación la puedo hacer yo, o el destinatario de la presentación dispone de un Mac con iWork, cuando debo enviar por correo electrónico una presentación con audio y video recurro a Powerpoint para Windows, al cual he añadido iSpring Pro -ambos virtualizados en el Mac- lo cual me permite no sólo añadir archivos Flash a las diapositivas, sino exportar toda la presentación como un compacto documento Flash (.swf), que puedo guardar como ejecutable (.exe). Consigo con ello un archivo bastante pequeño y tengo la certeza de que podrá ser visto por el destinatario. Es una verdadera lástima que esto no se pueda hacer directamente desde Keynote.

lunes, 22 de marzo de 2010

Virtualizando Windows en el Mac con VirtualBox



Recordemos la película "Matrix". En ella, el protagonista cree vivir en el mundo real, cuando "esa realidad que lo rodea" es una ilusión creada por un sistema informático futurista. Del mismo modo, las aplicaciones de virtualización como VMware, Parallels o VirtualBox, hacen creer al pobre Windows (u otro sistema operativo) que "vive" dentro de un PC auténtico, resultando que "todo lo que ve" es un entorno virtual ejecutándose dentro de otro sistema operativo y que sí funciona sobre una máquina física.

Conseguimos utilizar de este modo dos o más sistemas operativos simultáneamente. Por ejemplo: un Mac puede hacer correr junto a Mac OS X prácticamente cualquier versión de Windows, desde el antiguo 3.1 al actual Windows 7. Pero no hay que limitarse a Windows, también pueden instalarse diferentes distribuciones de Linux, o Unix, Solaris, etc... Es más, si nuestro ordenador es suficientemente potente y dispone de RAM suficiente, se pueden "hacer correr" varios sistemas operativos diferentes y simultáneamente. Todo esto se puede hacer tanto en un Mac, como en un PC con Windows o con Linux. (Apple sin embargo, y por razones comerciales, solo permite "virtualizar" las versiones "server" de Mac OS X sobre un PC, y ésto además, no es posible hacerlo con VirtualBox.)

La diferencia respecto a soluciones como Bootcamp, es que en éste iniciamos el ordenador "como Mac" o "como PC", pero no podemos utilizar ambos a la vez. La ventaja de Bootcamp es que el Windows instalado utilizará el 100% de los recursos del hardware del Mac, y solo así funcionarán correctamente aplicaciones y juegos muy exigentes.

Trabajar con máquinas virtuales tiene sin embargo grandes ventajas. No sólo podemos utilizar simultáneamente dos (o más) sistemas operativos con sus respectivas aplicaciones, sino que podemos COPIAR y PEGAR entre ambos entornos y COMPARTIR carpetas o directorios. Además, una vez instalado Windows y sus aplicaciones y hecho el registro, podemos hacer una copia de la máquina virtual en cualquier otra ubicación, y si surge el más mínimo problema, no tenemos más que sustituir la "máquina dañada" por su copia y tendremos TODO funcionando de nuevo en pocos minutos.

Muy, muy interesante es la posibilidad de "suspender la máquina virtual", que viene a ser un modo de "congelar instantáneamente" el PC, para "restaurarla" rápidamente cuando sea necesario. Por ejemplo: tenemos Windows iniciado, con un documento de Word abierto, con los cambios sin guardar y el cursor parpadeando; podemos suspender la máquina virtual en pocos segundos, cerrar VirtualBox, y apagar el Mac. Si encendemos el Mac al día siguiente y restauramos la máquina virtual... ahí estará el documento de Word esperando y con los cambios aún sin guardar. Lo mismo que la animación suspendida de los tripulantes de Alien o de Avatar al hacer largos viajes interestelares. De hecho, puede ser más rápido restaurar una máquina virtual con el Powerpoint de Windows ya abierto, que abrir simplemente la versión de Powerpoint para Mac (bueno, "de eso" que llaman Powerpoint para Mac).


Si queremos, podemos dejar el entorno de la máquina lo suficientemente "cerrado o aislado" como para utilizar la máquina virtual en actividades de cierto riesgo, como testear aplicaciones o utilidades de funcionamiento dudoso que podrían dañar nuestro sistema operativo principal, o navegar por ciertas páginas web. Esto puede llevar a algunos a un salvaje promiscuidad informática y sin miedo a virus y demás "malware". Pero mucho ojo, por mucho que el ordenador sea un Mac o un PC con Linux, el WIndows virtualizado es tan susceptible de ser infectado como un PC real. De hecho, debemos tener la precaución de no compartir carpetas importantes, ya que un virus podría dañar sus archivos desde Windows. Así pues, es recomendable instalar en la máquina virtual al menos algún antivirus gratuito como AVG o Avast.

Finalmente, las diferentes soluciones de virtualización permiten ejecutar Windows dentro de una ventana de Mac OS X, en modo de pantalla completa, o bien en un modo que VirtualBox llama "modo fluído", VMware "unity", y Parallels "coherence". Hay ciertas diferencias entre éstos, pero en esencia supone mostrar las aplicaciones y ventanas de Windows dentro del entorno de Mac OS X, como si formasen parte de éste. VMware y Parallels ofrecen mayores opciones de integración entre los sistemas operativos que VirtualBox, pero a costa de mayores requisitos de prestaciones de hardware. VirtualBox cumple con las expectativas de la mayoría de los "usuarios domésticos": es gratuito, "ligero" y fácil de instalar. Personalmente, la característica que más echo en falta es la posibilidad de ARRASTRAR documentos entre las ventanas de un entorno y otro, cosa que sí hacen VMware y Parallels.


INSTALACIÓN DE VIRTUALBOX

En primer lugar, deberemos acudir a la página oficial de VirtualBox para descargar la aplicación. En nuestro caso elegiremos la versión para Mac. Como veremos, sólo es posible instalar Virtualbox en Macs con procesador INTEL.

Una vez descargada la imagen de disco ("VirtualBox-3.1.4-57640-OSX" en el momento de escribir esto) y montada ésta, haremos doble clic en el paquete de instalación. Veremos que la instalación necesita tan sólo 94.2 MB para "recrear un PC entero", lo cual es sorprendente.

Se nos solicitará un registro gratuito para utilizar la aplicación. Rellenaremos los datos necesarios y pasaremos a utilizar el programa, que veremos ha quedado instalado en Aplicaciones como "VirtualBox".
Tras el mensaje de bienvenida, pasaremos al asistente de configuración. Elegiremos un nombre para la máquina virtual ("el PC"), y seleccionaremos el sistema operativo a instalar y su versión. En este manual instalaremos Windows XP Home.

Podemos ajustar, cuánta de la memoria RAM de nuestro Mac asignaremos a la máquina virtual. Este parámetro se puede modificar posterioremente. Tratándose de WIndows XP, 256 MB son suficientes para comenzar.

A continuación crearemos el disco duro. Por defecto se suelen asignar 10 GB, pero si elegimos "Almacenamiento de expansión dinámica", éste será en realidad el tamaño máximo que llegue a ocupar. De hecho, "la imagen del disco" una vez hecha la instalación de Windows XP Home, utilizará tan sólo 1,38 GB de espacio en el disco duro de nuestro Mac, pero irá creciendo a medida que instalemos software o guardemos archivos en él.

Daremos un nombre descriptivo al disco virtual, ya que podemos crear tantos como queramos, incluso cada uno de ellos con un sistema operativo diferente.
En el panel de configuración y gestión de máquinas virtuales veremos, a la izquierda, la "nueva máquina virtual" creada, que figurará como "Apagada". Si iniciamos ésta por primera vez, aparecerá el "asistente de primera ejecución". Veremos que nos ofrece la opción de arrancar desde el CD de instalación de Windows, con lo que introduciremos éste en el Mac y pulsaremos "Terminar".
Si "el PC" (la máquina virtual) detecta correctamente el CD e inicia desde éste, comenzará todo el proceso de instalación habitual de Windows XP Home: pulsaremos "Enter", cuando se nos solicite, para instalar, pulsaremos "F8" para aceptar el contrato de licencia, etc...
Si hacemos clic dentro de la ventana de la máquina virtual, aparecerá el mensaje informativo que nos recordará que la máquina virtual "capturará" el ratón, y que si queremos que vuelva a ser utilizable por Mac OS X deberemos presionar la "tecla anfitrión", que por defecto es la tecla "comando" (manzana) de la izquierda.
El instalador de Windows nos sugerirá instalarlo en "un disco duro", que en realidad es la imagen de disco que hemos creado al principio. El formato del disco podemos hacerlo utilizando NTFS (rápido). Podemos navegar mientras tanto, hasta /Usuarios/Nombredeusuario/Librería... y veremos que se ha creado una nueva carpeta llamada "VirtualBox". Dentro de ella, en la subcarpeta "HardDisks" veremos el archivo "XP_Home.vdi", que corresponde a la imagen del "disco duro".

Al igual que en un PC real, cuando finalice la primera fase de la instalación, el ordenador (la máquina virtual, no el Mac) se reiniciará, dando paso a la siguiente fase. Debemos dar "al PC" un nombre de red diferente al que usa el Mac, ya que tanto uno como otro aparecerán en la red como dos máquinas diferentes e independientes.
Es recomendable dejar el registro online de Windows para más adelante, hasta que comprobemos que todo va bien y que la solución de virtualización nos convence.

Dejaremos la configuración de red por y no tocaremos nada. En ésta, "el PC" queda configurado en modo automático o DHCP, siendo el Mac que lo alberga o contiene (el "host"), el que le facilite los datos de conexión que necesita mediante "NAT", que es también el modo por defecto, en que el Mac (host) comparte la conexión de red con "el PC" (guest).

Una vez terminada la instalación de Windows, deberemos instalar en éste las llamadas "Guest Additions" (Menú: Dispositivos), que añaden características como la de poder mover el ratón de un sistema operativo a otro sin necesidad de pulsar ninguna tecla "para liberarlo", copiar y pegar entre sistemas operativos, y que instala los driver necesarios para que se entienda correctamente con el "hardware virtualizado".


Si durante la instalación aparece el mensaje de advertencia "de compatibilidad" lo obviaremos y pulsaremos en "Continuar". Será necesario reiniciar Windows (no el Mac) al finalizar.

Un detalle algo confuso es que VirtualBox puede presentar dos iconos en el Dock: uno de ellos es la aplicación en sí o el panel de gestión de las máquinas virtuales; el otro es el de la máquina virtual en si.

El "modo fluido" de visualización de VirtualBox permite, como hemos comentado al principio, ver las aplicaciones y ventanas de Windows formando parte del entorno de Mac OS X . Sin embargo no está todavía bien resuelto el tema de la barra estado de Windows, que queda flotando de modo poco estético y molesto encima del Dock. Si bien podemos ocultarla desde Windows, puede ser más práctico desbloquearla y moverla a la parte superior del escritorio de Windows (o a la izquierda).


Si deseamos compartir una carpeta del Mac con Windows, de modo que los archivos y carpetas sean accesibles desde ambos, iremos a "Dispositivos", "Carpetas compartidas" y la añadiremos aquí. Si el Mac tiene conectado un disco externo también podemos definirlo "como carpeta compartida". Si queremos que la carpeta sea accesible cada vez que Windows se inicia hay que activar la casilla: "Hacer permanente".

Windows verá las carpetas compartidas desde el "Explorador de Windows" como carpeta compartida en red. Para acceder fácilmente a ellas podemos crear un acceso directo en el Escritorio.

Una vez hayamos experimentado con las diferentes formas de visualización (en ventana, pantalla completa, modo fluido...) y nos hayamos familiarizado con los atajos de teclado para pasar de un modo a otro (comando+F, comando+L, etc...) podemos empezar a "toquetear" la configuración de la "máquina virtual". La mayoría de los cambios sólo se pueden hacer con la máquina apagada (no suspendida), por ejemplo: añadir RAM, memoria de video, discos virtuales, etc...

Y por supuesto, probar a cerrar VMware eligiendo la opción "guardar estado de la máquina" ("congelarla") para volver a restaurarla. Finalmente existe la posibilidad de crear "instantáneas"; algo parecido a los puntos de restauración del propio Windows, pero que guardan todo el estado de la máquina (documentos incluidos) en un momento dado. La utilidad de ésto es, si hay problemas, poder volver a un punto anterior en que todo estaba bien".

Y a partir de aquí, una vez visto que no es tan difícil ni misterioso lo de virtualizar Windows, os remito al manual oficial en PDF :)

viernes, 19 de marzo de 2010

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

A pesar de los informes negativos de distintos órganos consultivos, el Consejo de Ministros  Español ha  aprobado (hoy 19 de marzo) enviar al Congreso, la llamada "Ley de Economía Sostenible", en la que se incluye la llamada «Ley Sinde». Se prevé un sistema mixto formado por una comisión de Propiedad Intelectual (dependiente del Ministerio de Cultura) y la Audiencia Nacional, que facilitará llevar a cabo un procesos judiciales ultrarrápidos en la vía contencioso-administrativa, que permitirán cerrar páginas web en tan sólo cuatro días a partir de la denuncia de particulares o de "entidades de gestión" (léase SGAE). Este es el manifiesto conjunto difundido de nuevo por numerosos blogs:

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.