
Boot Camp y el uso de “máquinas virtuales” son dos formas diferentes de utilizar Windows en nuestro Mac. Esto supone la gran ventaja de poder utilizar los dos sistemas operativos en una misma máquina. Como alguien decía: “lo mejor de dos mundos”.
Boot Camp es un método mediante el cual, y con la ayuda de una utilidad incluida en Mac OS X llamada "Asistente Boot Camp", podemos crear una segunda partición en el disco duro del ordenador (“dividirlo en dos”), e instalar Windows en ésta tal como haríamos al instalarlo en un PC.
Necesitaremos para ello de un disco de instalación de Windows (con su correspondiente licencia), preferiblemente Windows XP, aunque también podemos utilizar Windows Vista o Windows 7. Para que Windows, una vez instalado reconozca todos los componentes del ordenador Apple serán necesarios los correspondientes drivers. Estos vienen incluidos en el disco original de instalación de Mac OS X del ordenador.

¿Qué ventajas tiene Boot Camp respecto a la virtualización mediante VMware o Parallels?
- Boot Camp viene incluido con Mac OS X, no hay costes añadidos.
- Iniciando el ordenador con Windows, utilizaremos el ordenador con este sistema operativo al 100% de su rendimiento.
¿Y los inconvenientes?
- Podemos utilizar sólo un sistema operativo simultáneamente. Para cambiar de entorno, recordemos, hay que reiniciar cada vez el Mac.
- Un Mac funcionando con Windows sufre todos los inconvenientes y vulnerabilidades que sufriría un PC convencional. Y se entiende que el comprador de un Mac lo es por considerar esos factores lo suficientemente importantes.

VMware Fusion y Parallels son dignos competidores y es difícil recomendar uno en concreto. Virtualbox queda por detrás, aunque tiene la ventaja de ser gratuito. Es muy importante el hecho de que tanto Mac OS X como el Windows de la máquina virtual pueden compartir carpetas o directorios. Para el Mac serán las carpetas que realmente son, en Windows, sin embargo aparecerán como "discos de red".
¿Qué ventajas tienen VMware o Parallels respecto a Bootcamp?
- Es posible utilizar Mac OS X y Windows simultáneamente, sin reiniciar. No sólo compartirán archivos y carpetas, sino que podremos incluso copiar y pegar entre las aplicaciones de un entorno u otro. Por ejemplo, buscar, editar y copiar imágenes en "la parte Mac" y pegarlas en un Powerpoint de "la parte Windows". O utilizar Internet Explorer o aplicaciones sólo existentes para Windows y sin salir de Mac OS X.
- Todo el entorno Windows virtualizado está compuesto de archivos y carpetas que pueden ser copiadas y restauradas fácilmente.
Esto quiere decir que podemos crear una copia de pocos GB de todo el Windows instalado, actualizado y registrado, con todas las aplicaciones utilidades y configuraciones ya establecidas. Si tenemos la precaución de guardar nuestros archivos en "el entorno Mac", en el momento en que surja cualquier problema con la instalación de Windows sólo será necesario reemplazar la máquina virtual por su copia, y en pocos minutos tendremos todo funcionando de nuevo.

- Podemos crear más de una máquina virtual, ya sea con diferentes versiones de Windows (3.1, 95, 98, 2000, XP, Vista, Seven) o distintas distribuciones de Linux. Es más, si la memoria RAM y el procesador del Mac lo permiten, se pueden ejecutar varias a la vez.
¿Cuáles son los inconvenientes de la virtualización?
El principal es que el rendimiento de una máquina virtual es inferior al del Mac iniciado con Windows. Si bien Microsoft Office, Explorer y la mayoría de aplicaciones y utilidades funcionan perfectamente -y en algunos casos mejor que en un PC real- ciertas aplicaciones muy exigentes con la tarjeta gráfica y el cálculo 3D o que exigen mucho del procesador, pueden funcionar lentamente o no llegar a arrancar, como ocurre con muchos juegos recientes.
Por otro lado, al coste de la licencia de Windows hay que sumar el de Parallels (69,99€) o Vmware Fusion (61,95€), que sin ser excesivo puede "echar para atrás" a algunos, aunque personalmente considero que está más que justificado.
Sin embargo ambos permiten hacer algo interesante: “importar” toda una instalación de Windows ya existente en un PC real (incluidos aplicaciones, documentos y todo el disco duro) y crear un disco virtual utilizable dentro del Mac.
